Se pretende “reivindicar la cultura del maguey, el pulque y las pulquerías”, con información sobre la historia, producción y mitos de esa bebida de origen prehispánico
El Museo del Pulque y las Pulquerías abrió sus puertas en la avenida Hidalgo, casi esquina con Reforma, con “probaditas” de tlapehue, “bebida de los dioses” o “pulmón”, como se le ha conocido a ese elixir de origen prehispánico, para más de cien invitados que probaron pulque natural o curado de mandarina, de piña, avena, piñón o queso.
Con esta exposición se busca “reivindicar la cultura del maguey, el pulque y las pulquerías”, destaca la última leyenda de la línea de tiempo trazada en una de las paredes del piso superior del edificio contiguo al Templo de San Hipólito y Casiano o Iglesia de San Judas Tadeo.

Bertín Miranda, representante del alcalde en Cuauhtémoc, Néstor Núñez; el presidente de la Asociación Nacional de Pulquerías Tradicionales, César Ponce, y las diputadas locales Gabriela Osorio, presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso de la Ciudad de México, y Jannete Guerrero, encabezaron la ceremonia de inauguración del museo.
Los Burrón, rockola, libros
Personajes de la Familia Burrón mantendrán ahí la presencia que desde 1948 y por seis décadas tuvieron en la revista con ese título, ahora con vida en un mural del inmueble en la planta baja, donde fueron pintados afuera de la pulquería Sal si puedes. Regino Burrón y Borola Tacuche de Burrón son figuras centrales, él sentado con un tarro de barro caído a sus pies y ella con un vaso con pulque en su mano izquierda.
Al fondo del salón del museo, dispuesto con mesas y sillas, está una antigua rockola, con diferentes tipos de música según su lista: novedades, rancheras hombres, rancheras mujeres, bandas, norteñas, salsa, cumbias, tropicales… Tres canciones por 10 pesos.
Grandes fotografías de consumidores en pulquerías se observan en los muros, y cerca del techo atraviesan el espacio manteles blancos de papel picado.
En el piso de arriba se exponen libros relacionados con el maguey, el pulque y las pulquerías, y están pequeñas salas con objetos, fotografías y leyendas explicativas.

Una cronología señala momentos importantes relacionados con el consumo de esa bebida milenaria. En 1980, por ejemplo: “Las pulquerías están en peligro de desaparecer, solo quedan 80 en el DF, resultado de las crisis económicas”.
En la sala Acocote –nombre de una calabaza larga con agujeros en los extremos que se usa para extraer el aguamiel del maguey– se informa sobre el mito del pulque, uso ritual y fúnebre, el ferrocarril y las aduanas, de las recuas al barril, entre otros temas.
¿Qué hace una pulquería tradicional?, pulquerías a través del tiempo y las pulquerías en la gran urbe, entre otros contenidos, se dilucidan en la sala Rentoy.
“Toma pulque, come verduras…”
En la actualidad quedan unas 40 pulquerías, según César Ponce, presidente de la asociación de esos establecimientos, quien pugna, entre otros objetivos, por una norma y una supervisión de la calidad del producto por parte de las autoridades sanitarias.
Muchos de esos establecimientos conservan nombres y leyendas ingeniosos, como La gallina de los huevos de oro, La hija de los apaches, La hermosa Hortensia, Las cremas,La reina Xóchitl, De chiripa, La reina de Neza o La reforma de las carambolas, entre otras.

Si se visita El templo de Diana, en Xochimilco, por ejemplo, es muy probable encontrar todavía en su interior la leyenda: “Toma pulque/come verduras/y tendrás nalgas duras”.
O en La Pescadora, en la colonia Cuchilla Agrícola Oriental, un letrero destaca las supuestas propiedades del pulque: “Cura estrés, ansiedad, artritis, gastritis, hemorroides, diabetes, varices, hepatitis (A, B), úlceras, cólicos. Cura hasta lo pendejo”.











