Los portales de Mercaderes, de las Flores y de la Diputación guardan una historia de comercio, de gobierno, de arte, pero también de incendios y remodelaciones
Una vez caída Tenochtitlan y destruida por los españoles, se empezaron a edificar los portales que hoy circundan el Zócalo, corazón de la Ciudad de México. Desde la perspectiva de Palacio Nacional, al frente está el de Mercaderes, de las calles 16 de septiembre a Francisco I. Madero, y a la izquierda, el de las Flores, de Pino Suárez a 20 de noviembre, y el de la Diputación, de esta última avenida a 5 de febrero.
Consumada la conquista, se consideró que los habitantes que tuvieran casas alrededor de la Plaza Mayor construyeran portales para que los comerciantes con sus mercancías pudieran resguardarse del sol y la lluvia, ya que aún no existía un mercado, según refiere sobre el tema el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México, en su página web.

Esos portales guardan una historia de comercio diverso, de espacios de gobierno, de arte, pero también de incendios y remodelaciones, de acuerdo con datos recogidos en Historia de la Ciudad de México, desde su fundación hasta 1854, una selección de Manuel Orozco y Berra, así como La Ciudad de México a través de los siglos, de Jorge Alberto Manrique, entre otros.
El Portal de Mercaderes comenzó a tomar forma en 1529. Melchor Dávila fue el responsable de edificarlo, inmediato a tres propiedades: la de Rodrigo de Castañeda, ubicada en la actual esquina de la calle Francisco I. Madero con Plaza de la Constitución; la del conde de Santiago en la parte media y la de Rodrigo de Albornoz, situada en la actual esquina de las calles 16 de septiembre y 5 de febrero.
Entre 1752 y 1754 lo reedificó el arquitecto Bernardo Alemán, cuando enfrente del portal estaba El Parián, mercado donde se surtía de diversos artículos la sociedad novohispana, por lo que esta calle era la de mayor movimiento mercantil de la ciudad.
En ella se podían comprar muebles, joyería de fantasía, telas, juguetes, zapatos, cuchillería, y todo lo imaginable para la época. En uno de los locales de este portal tuvo su taller José Luis Rodríguez Alconedo, quien fundió 12 cañones para la causa insurgente en 1811.

Incendios y remodelaciones
El Portal de las Flores se conoció en diferentes tiempos como portal de Tundidores, de Pañeros y de Guerreros, hasta que se le dio el nombre de su propietaria: María Gutiérrez Flores de Caballería, nombrándole sencillamente de las Flores.
El Portal de las Flores sufrió un fuerte incendio el 17 de octubre de 1738, que redujo a cenizas en poco tiempo una parte del mismo. Frente a este portal corrió hasta finales del siglo XVIII la Acequia Real, mandada cegar por el virrey Vicente Güemes Pacheco y Padilla, conde de Revillagigedo.
El Portal de la Diputación se construyó entre 1526 y 1532 por orden del conquistador Hernán Cortés. Alonso García fue el encargado de la obra. En ese sitio estuvieron las casas del cabildo; el cronista Francisco Cervantes de Salazar escribió en 1554: “la sala de cabildos famosa por su galería de columnas y arcos de piedra con vista a la plaza”.
El edificio fue incendiado durante el motín del 8 de junio de 1692. El virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, dispuso que se reconstruyera en 1714, pero las obras se iniciaron hasta el 3 de octubre de 1720; éstas se realizaron con el portal y los torreones en las equinas, por los arquitectos Antonio Álvarez y Pedro de Arrieta.

A principio del siglo XX se encargó la remodelación total del inmueble al arquitecto Manuel Gorozpe, pero ésta y la adecuación del edificio estuvo a cargo de diversos arquitectos en varios años, pues el movimiento revolucionario paró la obra que se continuó hasta enero de 1929.
Tableros con azulejos
En el Portal de la Diputación existen tableros con azulejos que reproducen las armas de la Villa Rica de Veracruz, donde se fundó el primer ayuntamiento de la América continental; de la Ciudad de México, otorgadas por Carlos V; de Hernán Cortés, introductor de la institución municipal en Nueva España; de Cristóbal Colón, descubridor de América, y de la fundación de la Ciudad de México y de Coyoacán, lugar donde se instaló la primera comuna en el interior de lo que hoy es México.
Ahí, el edificio gemelo se empezó a construir en 1942 concluyéndose a finales de 1946. La obra estuvo a cargo de los arquitectos Federico Mariscal y Fernando Beltrán; al igual que su gemelo, sus esquinas son rematadas por torres, lo que da un concepto armónico al sur de la Plaza Mayor.

Cabe mencionar que durante los trabajos de cimentación de este edificio, se hallaron restos de las casas de doña Marina y de la esposa del tesorero Alonso de Estrada y, a mayor profundidad, los restos de un tlachtli o juego de pelota, un chac mool, que es una escultura de una figura humana reclinada con los codos apoyados en el suelo y las manos sobre el abdomen, utilizada en ritos asociados a altares y edificios, así como diversas piezas arqueológicas.
Fue reestructurado en 1985, pues se afectó como consecuencia del terremoto en septiembre de ese mismo año.
Fuentes: Historia de la Ciudad de México, desde su fundación hasta 1854. Selección de Manuel Orozco y Berra. Secretaría de Educación Pública. México. 1972.
La Crónica. El Portal de las Flores, centro de grandes comilonas. Roberto Moreno. 25 de junio de 2006.
La Ciudad de México a través de los siglos. Jorge Alberto Manrique. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Estéticas UNAM. México. 2018.












