Las calles del Reloj se convirtieron en la actual avenida República de Argentina, en el Centro de la Ciudad de México, sin que aún se pueda precisar el origen de aquel nombre
El reloj que desde la época de la Colonia ornaba Palacio Nacional y fue retirado en el gobierno de Plutarco Elías Calles o uno colocado en la esquina de Tacuba y Monte de Piedad, dio origen a las calles del Reloj, hoy avenida República de Argentina, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
La mención más antigua de dicho reloj la hizo en 1554 el historiador y canónigo de la Catedral de México Francisco Cervantes de Salazar, en sus exquisitos Diálogos, escrito en el que llama Alfaro y Zuazo a dos de los interlocutores.
Al llegar a la esquina de la calle de Tacuba y la Plaza, Alfaro pregunta y exclama: -“… ¿Pero qué significan aquellas pesas colgadas de unas cuerdas? ¡Ah! No había caído en cuenta: son las del reloj”.

Y su interlocutor Zuazo, agrega: -“En efecto; y está colocado en esa elevada torre que une ambos lados del edificio, para que cuando da la hora, la oigan en todas partes los vecinos”.
Orden en los tiempos de la Audiencia
El cronista e historiador mexicano Luis González Obregón, en Las calles de México, refiere que el edificio al que aludían en su conversación Alfaro y Zuazo, era la Casa del Estado que perteneció a Hernán Cortés, situada en la calle del Empedradillo, hoy Monte de Piedad.
En ese lugar residieron los primeros gobernantes de la Colonia, las dos primeras audiencias y los primeros virreyes, hasta que comprado el actual Palacio Nacional por los monarcas españoles, en 1562, se trasladaron las autoridades a éste.
Comentando esto el erudito anotador de Cervantes de Salazar, Joaquín García Icazbalceta, dice: «El reloj estaba, pues, en la torre o pieza de la esquina de las calles de Tacuba y Empedradillo”.
En las ordenanzas de la Audiencia, dadas en México el 23 de abril de 1528, se manda que para guardar mejor y más ordenadamente lo prevenido respecto a la asistencia de los oidores, “esté continuamente un reloj en lugar conveniente para que lo puedan oír”.
Acaso a esta disposición se debió la colocación del reloj en la torre de la esquina. Después, cuando la Audiencia se trasladó al actual Palacio, pasó en ella el reloj, y dio su nombre a seis calles de las que corren hacia el norte en la misma línea del frente de Palacio.
“Como verdad indiscutible todos los historiadores de nuestros días habían apadrinado la opinión anterior, pero he aquí que el incansable historiador don Nicolás Rangel, que ha hecho un registro paciente y minucioso de las actas de Cabildo de la Ciudad de México, se encuentra una que se remonta al siglo XVI, y en la que se menciona una casa situada en una de las calles que llevaron el nombre del Reloj y en la cual se pensó colocar o se colocó uno, que muy bien pudo ser el origen del nombre de la avenida de la República de Argentina”.
En parte, el documento dice así, en castellano antiguo: “Licencia al lizenciado pedro lopez. -Este día dixeron que por quanto el lizenciado pedro lopez bezino desta cibdad a pedido en ella se la haga merced e dé lizencia para que pueda hazer unas casas que haze en esta cibdad en la calle que biene destapalapa y ba a santiago linde con casas de antonio de la cadena saque un relox a fuera en la portada de la dicha calle y en toda la obra de las dichas casas en ambas calles por que se ofrece quiere hazer toda la dicha obra en la delantera de las dichas casas de canteria alto y bajo.

“Título de lizencia al lizenciado pedro lopez sobre la delantera de la obra quiere hazer. -Y bisto por esta cibdad que la dicha obra es policia y ornato della le dieron la dicha lizencia para que pueda hazer el dicho relox conforme…”
No se ha podido comprobar si llegó a colocarse el reloj a que se refiere el acta preinserta, y la duda aumenta con la descripción que de dichas casas hace el mencionado Cervantes de Salazar, pues Alfaro vuelve a preguntar y Zuazo le responde:
“¿De quién son estas casas cuya fachada de piedra la eleva todo a plomo, con una majestad que no he notado en otras? Hermoso es el patio, y le adornan mucho las columnas, también de piedra, que forman portales a los lados. El jardín parece bastante ameno, y estando abiertas las puertas, como ahora lo están, se descubre desde aquí.
“Estas casas fueron del doctor López, médico muy hábil y útil a la República. Ahora las ocupan sus hijos, que son muchos, y no degeneran de la honradez de su padre”.
Escudo nacional, en lugar de reloj
Pero sea que las calles que nos ocupan hayan tomado su nombre del reloj de Palacio o del de las casas del doctor Pedro López, lo cierto es que en 1565 todavía se llamaba a estas calles con la designación primitiva de Itztapalapan, que desde a raíz de la Conquista tuvieron todas las que corrían desde San Antonio Abad hasta Santiago Tlaltelolco,
Y donde, según refiere el propio Cervantes de Salazar, ostentaron en ambas aceras sus casas «los nobles e ilustres Mendozas, Zúñigas, Altamiranos, Estradas, Ávalos, Sosas, Alvarados, Sayavedras, Avilas, Benavides, Castillas, Villafañes y otras familias…»
Con los trabajos en Palacio Nacional para aumentarle un nivel, los cuales se iniciaron en 1926 en el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles, se quitó el tradicional reloj que ornaba el remate de Palacio desde la época colonial y se sustituyó por un escudo nacional en piedra.
Fuente: Las calles de México. Leyendas y sucedidos, vida y costumbres de otros tiempos. Luis González Obregón. Porrúa. México. 1993. ps. 98, 99, 100, 101, 102, 103.












