Inscrito por la Unesco en la lista del patrimonio mundial por su arquitectura y arte barrocos, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco fue escenario del inicio de la Independencia
Además de su importancia histórica porque ahí el cura Miguel Hidalgo y Costilla tomó la imagen de la Virgen de Guadalupe como estandarte del movimiento de Independencia, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco se distingue como “uno de los ejemplos más hermosos de la arquitectura y el arte barrocos de la Nueva España”.
Esto último valió para que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) inscribiera ese templo en la lista del patrimonio mundial, junto con la ciudad de San Miguel de Allende, en Guanajuato, desde 2008.
El santuario referido, construido en el siglo XVIII, es conocido también como “la Capilla Sixtina de América, por los frescos que alberga en su interior de la autoría del pintor sanmiguelense Antonio Martínez Pocasangre”, según referencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En la publicación de la Unesco que explica el reconocimiento como patrimonio mundial, se plantea que la ciudad de San Miguel de Allende, fundada en el siglo XVI para proteger el camino real del interior del país, alcanzó su apogeo en el siglo XVIII, “época en la que se construyeron numerosos edificios religiosos y civiles de estilo barroco mexicano”.
Destaca que algunas de esas edificaciones “son obras maestras del estilo de transición entre el barroco y el neoclásico”.
Refiere que el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, construido por los jesuitas a unos 14 kilómetros de San Miguel, data del siglo XVIII y comprende una gran iglesia y una serie de capillas pequeñas ornamentadas con óleos de Juan Rodríguez Juárez y murales de Miguel Antonio Martínez de Pocasangre.
“Debido a su situación, San Miguel de Allende fue un verdadero crisol de influencias mutuas entre la cultura española, la criolla y la indígena, y constituye un ejemplo excepcional del intercambio cultural entre Europa y América Latina. Su arquitectura y ornamentación interior patentizan la influencia de la doctrina de San Ignacio de Loyola”, difunde la Unesco.



















