Su fachada muestra las huellas de balas disparadas en la época revolucionaria, durante el movimiento armado que culminó con el derrocamiento de Francisco I. Madero
La congregación del templo El Mesías, que ahora se reúne en Balderas 47, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue la primera que establecieron los misioneros de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur de Estados Unidos en nuestro país.
Esto ocurrió en 1873, con la llegada del obispo Juan C. Keener a la capital mexicana, según una reseña difundida en El Evangelista Mexicano, órgano oficial de comunicación de la Iglesia Metodista de México.
Se refiere ahí que Keener, en colaboración con algunos liberales protestantes como Sóstenes Juárez, que ya se reunían para estudiar la Biblia, compraron la Capilla de San Andrés, en la cual había sido embalsamado el cuerpo de Maximiliano de Habsburgo, antes de que lo embarcasen a Europa.
Fue así como en febrero del mismo año, en esa esquina que forman actualmente Callejón del 57 y Xicoténcatl, se consagró el primer templo metodista de la República Mexicana.
Años más tarde, a fines del siglo XIX, cuando por necesidades de ampliación de las calles del centro de la ciudad hubo que abandonar aquel edificio, el reverendo William Patterson compró un predio de las “afueras de la ciudad”, para construir así el primer edificio exprofeso para el culto evangélico en esta capital; por cierto, una joya en su género gótico inglés decorado.

El templo fue diseñado por el ingeniero Rusell C. Cook, en el cual se emplearon finos detalles con piedra de cantera y estilizados arbotantes en su fachada. Se eligió utilizar tezontle para la mampostería, piedras de basalto de Culhuacán para cimientos y revestimientos, y piedra de chiluca de Tepepan para los detalles de cantería, mientras que las vidrierías fueron realizadas en San Luis Potosí.
De la poesía a las balas
La consagración del nuevo edificio fue el segundo domingo de febrero de 1901.
Esto constituyó un acontecimiento en la vida de la metrópoli que incluyó en su programa la participación de grandes personalidades de la época, como fue la declamación hecha especialmente para ese día y presentada por el poeta, escritor y político Juan de Dios Peza: “La Casa del Señor ha sido abierta”. Así nació la Iglesia Metodista El Mesías.
En el periodo revolucionario, el templo fue testigo de la terrible matanza provocada por el movimiento armado que se organizó para derrocar a Francisco I. Madero: La Decena Trágica, como lo demuestran las huellas de las balas que se aprecian en la parte sur de la fachada.
En 1930, cuando los metodistas mexicanos se declararon autónomos de la Iglesia Metodista de los Estados Unidos, el templo pasó a formar parte de la naciente Iglesia Metodista de México.
En 1939, los pastores de Balderas se pronunciaron en diversos foros públicos en contra de la Segunda Guerra Mundial.
En 1985, con motivo de los terremotos que asolaron la capital del país, el templo tuvo que cerrar dos domingos sus puertas, pero los balderenses se reunían en diferentes puntos de la ciudad para dar gracias a Dios.
En fechas recientes, la congregación ha considerado la necesidad de apuntalar parte del templo y ha solicitado la intervención de las autoridades del ámbito cultural, por la afectación que el edificio ha tenido por una nueva construcción aledaña.
Fuente: El Evangelista Mexicano, número 8, del 29 de enero de 2011. Carlos Suárez Ruíz.…











