Conoce la historia de esa estructura planeada en el porfiriato como palacio legislativo y que terminó para exaltar la lucha revolucionaria, con mirador, mausoleo y museo
Uno de los referentes en la Ciudad de México es el Monumento a la Revolución, una construcción de 67 metros de altura y que puede ser recorrida desde el sótano hasta su punto más alto, donde una estructura colocada sobre la cúpula del monumento se le conoce arquitectónicamente como linternilla.
El recinto está dedicado principalmente a dar a conocer la historia del monumento, ya que la propuesta original, en el porfiriato, era establecer un elegante palacio legislativo federal de estilo europeo; sin embargo, la construcción se vio interrumpida cuando inició la Revolución Mexicana y terminó siendo un monumento y mirador turístico en los años 30 del siglo pasado.
La primer propuesta para construir un palacio legislativo estaba liderada por el arquitecto francés Émile Bénard, quien solo logró construir la estructura de acero, conformada por 29 costillas que sostienen 600 paneles de cobre martillado a mano y desmontables.
Cambio de planes
Cuando el proyecto se pausó a causa del estallido de la Revolución Mexicana, la estructura quedó completamente abandonada, hasta 1933, año en el que el arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia presentó una segunda propuesta para rescatar la estructura y crear un monumento dedicado a los héroes de la lucha revolucionaria.

En 1938 se inauguró el Monumento a la Revolución como mirador. Se accedía a la planta más alta por uno de los pilares, primero por un elevador recto y luego por un modernísimo elevador curvo que llevaba a los visitantes hasta la linternilla; era el segundo elevador en su tipo a nivel mundial.
Actualmente se sube al mirador mediante un elevador de cristal que se ubica en la parte central del monumento, y a la linternilla se sube por escaleras, recorrido en el cual se puede descubrir la cabina del elevador antiguo, así como admirar la doble cúpula del recinto, una cúpula interior de cantera y una exterior de cobre patinado.
Carranza, Madero, Villa…
Carlos Obregón retomó una de las ideas de Bénard y creó en cada uno de los pilares un mausoleo. Actualmente se encuentran resguardados los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.
El monumento está concesionado a una empresa privada, misma que instaló dos montajes tipo exposición dentro de la estructura. Hay una instalación con rifles y balas de cristal, y se puede recorrer la historia del Cine en la Revolución Mexicana, donde podrás tomarte la foto con las figuras de cera que recrean el momento en el que Villa y Zapata se sentaron en la silla presidencial.
Mirador en 360 grados
El mirador del Monumento a la Revolución es uno de los más bonitos de la ciudad. Además de permitir la vista en 360 grados, alrededor no hay grandes edificios o cables que la obstruyan.

Si lo que deseas es conocer sobre la historia de la Revolución Mexicana, se recomienda visitar el Museo Nacional de la Revolución, ubicado en el sótano del monumento.
Más información sobre el monumento la puedes conocer en https://frontonmexico.com.mx/monumento-a-la-revolucion/
Dirección: Plaza de la República s/n, colonia Tabacalera.
Horario en contingencia: lunes, miércoles y jueves, de 12:00 a 19:00 horas. Viernes y sábado, de 12:00 a 21:00 horas. Domingo, de 10:00 a 19:00 horas. Martes, cerrado.
Precios en contingencia: Acceso Revolución Arte, 80 pesos (incluye elevador panorámico + mirador 360 + linternilla).












