La muestra fotográfica Escenas, con 112 imágenes, permanecerá hasta el 25 de agosto en el Museo del Palacio de Bellas Artes
La pomposa arquitectura y la modesta gente en su andar cotidiano por la Ciudad de México y hasta la acción detrás de bambalinas en ensayos de artistas y puestas en escena, fue lo que escudriñó Rodrigo Moya con su lente hace 50 y 60 años y esas imágenes se exhiben hoy en el Museo del Palacio de Bellas Artes, como parte de la memoria de la capital mexicana.
Con Escenas, muestra fotográfica que consta de 112 imágenes, el pasado 29 de mayo se iniciaron las celebraciones del 85 aniversario de Bellas Artes, en coincidencia con los 85 años de vida de Moya, “uno de los máximos exponentes de la fotografía en México”, como lo consideró la subdirectora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura(Inbal), Laura Elena Ramírez, quien declaró abierta esa exposición.

Rodrigo Moya, quien en los años 60 también realizó trabajos sobre las guerrillas en Guatemala, Panamá y Venezuela, se define hoy como ex fotógrafo, ex periodista, ex editor, ex impresor, ex buzo, poeta, cuentista y comunista.
“Estoy un poco impresionado de estar en este palacio que es la máxima expresión de la cultura en México”, dijo.
Moya se considera sorprendido de que su trabajo “haya trascendido cierto ostracismo que yo mismo le impuse durante varios años”, y que fuera aceptado con cordialidad y entusiasmo en Bellas Artes; en el Centro de la Imagen, donde se exponen otras imágenes suyas desde el 24 de mayo y hasta el 30 de septiembre, y el Museo Amparo, en Puebla, donde la muestra fotográfica se presentó inicialmente.
En la exposición montada en las salas Paul Westheim y Justino Fernández de Bellas Artes, están capturadas imágenes de personas en torno a la columna del Ángel de la Independencia, en el “Día del Desfile” en 1965, por ejemplo.
También está la fotografía “Caballito en el polvo”, donde se ve a dos mujeres que con pañuelos cubren su nariz en medio de una polvareda que hacía ver como sombras, atrás, la estatua ecuestre de Carlos IV y edificios en la zona de la glorieta deBucareli y Paseo de la Reforma, donde El Caballito estaba ubicado en 1958.

La mayoría de las imágenes son vintage, es decir, impresiones de época, en blanco y negro, tomadas de 1955 a 1968.
Otras fotografías corresponden al Museo San Carlos, el edificio del Montepío, la fuente del Salto del Agua, la Catedral Metropolitana, limpiavidrios en las alturas en un gran edificio, la estación Buenavista de ferrocarril, los portales del Convento de la Merced y la Plaza Santo Domingo, entre muchas más.
En la primera sala, donde se expone Ciudad Persona, se “deja ver el telón arquitectónico de la metrópoli en expansión, al tiempo que se revela la modesta e íntima realidad de sus habitantes”, explicó la subdirectora general del Inbal, Laura Elena Ramírez.
“Lejos de retratar una visión idealizada de la ciudad, las fotografías del maestro Moya son imágenes dialécticas, en donde se contraponen la grandilocuencia arquitectónica de la capital con la modesta vida cotidiana de sus habitantes”, dijo.
Ramírez destacó que Cultura, denominada así la otra parte de la muestra, está íntimamente ligada a Bellas Artes, con “fotografías tras bambalinas del contexto artístico y cultural”, en las que se observan escenas de danza y teatro durante los ensayos y estrenos.
La funcionaria resumió que Rodrigo Moya, “en su obra, conjunta el virtuosismo técnico de su profesión con una visión humanista del entorno”.
El director del Museo de Bellas Artes, Miguel Fernández Félix, definió a Moya como “uno de los grandes representantes de la fotografía documental ensayística y crítica en nuestro país, y como él mismo dice, con esta visión humanista”.
La muestra Escenas, bajo la curaduría de Laura González Flores, permanecerá en ese recinto hasta el 25 de agosto próximo.
Además, se realizarán actividades relacionadas con la exposición, como caminatas fotográficas, recorridos virtuales, charlas y recorridos guiados, entre otras.
El Palacio de las Bellas Artes fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934, y el museo de ese recinto, el 29 de noviembre del mismo año, entonces llamado Museo de Artes Plásticas.












