Por primera vez en la Ciudad de México se exhibe esa pieza magistral del máximo exponente de la pintura barroca en Europa, Pedro Pablo Rubens
El Museo Nacional de Arte (Munal) está de manteles largos al haber recibido una de las últimas obras del máximo exponente de la pintura barroca en Europa, Pedro Pablo Rubens (1577-1640), El martirio de San Andrés, cuadro que permanecerá ahí hasta el próximo 8 de diciembre.
En la época en que se realizó la pintura, las tensiones religiosas y sociales de Europa culminaron en la guerra de los 30 años en ese continente, y en particular, la guerra civil en Inglaterra.
Los Países Bajos se hallaban divididos entre la Holanda protestante, resistiéndose a la dominación católica española y el Flandes católico, gobernado desde Amberes, leal a España. Rubens alcanzó la posición única de pintor del ámbito católico.
El cuadro fue encargado por el pintor arquitectónico Jan van Vucht para el altar mayor de la iglesia del Hospital de San Andrés de los Flamencos, que forma parte de la Fundación Carlos de Amberes, lugar donde reside desde la muerte de Van Vucht en 1639.
En la obra se recrea el momento en el que San Andrés (quien fundó muchas iglesias y convirtió a la fe de Cristo a gran parte de su población romana, incluida la esposa del procónsul Egeas) es amarrado a una cruz en forma de equis, para prolongar su agonía ante su negativa a venerar a los dioses.
La gente grita por justicia y San Andrés les pide que callen, según Santiago de la Vorágine en La leyenda dorada, 1.
La gente se amotina contra Egeas, entonces, y para librarse de las amenazas, éste va a ver al mártir, quien le responde que ya no bajará de ahí pues Dios le espera. Después de rezar con la gente, San Andrés queda envuelto por una luz venida del cielo que ofusca la vista de los presentes; en cuanto esa claridad desaparece, el mártir fallece.

En la obra, Ernst Hans Gombrich, en La historia del arte, aprecia el ordenamiento de las composiciones con los efectos de luz y color, la expresividad en los gestos de los personajes y la claridad narrativa que alcanzaban un verismo de maestría deslumbradora característico de su pincel. A veces pintaba un boceto pequeño; una réplica del mismo está expuesta en la sala donde se ubica el cuadro.
Dato curioso: El Martirio de San Andrés llega por primera vez a la Ciudad de México para ser expuesto en el lugar donde se hallaba el Hospital de San Andrés (sitio donde fue embalsamado el cuerpo del emperador Maximiliano de Habsburgo) y sitio que ocupa hoy el Munal.
El cuadro permanecerá expuesto hasta el 8 de diciembre próximo y se puede ver de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
Costo: 70 pesos.
Personas de la tercera edad, estudiantes y maestros con credencial, no pagan boleto.
Domingos, entrada gratuita.
Fuentes:
–Santiago de Vorágine, La leyenda dorada, 1. Traducción del latín de Fray José Manuel Macías. Duodécima reimpresión en Alianza Forma, 2004, España.
–Ernst Hans Gombrich, La historia del arte. Ed. Phaidon Press Limited, décimo sexta edición, 2007.
Nota por: Tamara Salomé Carrasco Vilchis y Omar Ortiz Cobos.*
*Tamara Salomé Carrasco Vilchis es diseñadora y museógrafa.
*Omar Ortiz Cobos es asistente de Curaduría.












